Dueños de su tiempo

A algunas personas les entran las prisas y con cierto desasosiego echan a correr en muchas direcciones sin pararse a pensar aquello de no por mucho madrugar amanece más temprano.

¿Correr para qué y en qué dirección? Hasta llegar aquí lo que ha hecho es correr. En muchos momentos sin orden ni concierto. A lo mejor es de los que se arrepiente de las meteduras de pata a las que la inconsciencia le ha empujado. Entonces, ¿va a continuar con la lengua fuera sin degustar el nuevo estadio de la vida? ¿No es mejor poner el reloj a 0 y rebuscar en los recuerdos qué deseo se quedó sin realizar porque las otras urgencias nos llevaron por otros caminos? Si comprende esto, ha ganado su futuro.

J. G-A., se ha visto sorprendido de lo poco que le cunde el tiempo y eso que ya no está atado a las obligaciones cotidianas en las que debía cumplir con el horario de empresa.

«Lo primero que percibí cuando me jubilé es que tengo mucho menos tiempo del que había pensado. Es lógico, porque cuando trabajaba no podía permitirme el lujo de planificar muchas actividades. Ahora tengo muchos mas proyectos y, claro, no me da tiempo para todos. Pero con mucho o poco tiempo, es una delicia levantarme y pensar que soy el dueño de mi tiempo y puedo dedicarlo a lo que quiera. Me sorprende mucho cuando la gente me pregunta qué hago ahora que estoy jubilado. No acabo de entender la pregunta, porque es obvio que lo único que ha cambiado es que no tengo que ir todos los días a trabajar, pero sigo haciendo lo mismo más lo que me permite el tiempo libre. ¿No será que estas personas que me preguntan, tienen pocas aficiones o carecen de ganas para liberarse de su trabajo?

E. C., reconoce que incluso le inquietaba no llegar a jubilarse o llegar con las condiciones mermadas para disfrutar del tiempo de libertad. 

«Cumplir 60 años fue una gran alegría, pues me encontraba más cerca de la jubilación. Y yo quería jubilarme contra viento y marea.

»He sido toda la vida muy independiente y me ha gustado mucho hacer manualidades, pintar y, sobre todo, tener tiempo libre para poder hacer lo que quería. Mi trabajo estaba muy bien y mis compañeros y jefes eran estupendos, pero a veces me encontraba como enjaulada. Si hacía un día bonito en cualquier época del año, no podía soportar estar trabajando porque lo que más deseaba era coger el coche e irme a cualquier parte, o simplemente al Retiro a pasear en vez de estar encerrada.

»Me ha gustado, y me gusta mucho, viajar pero he tenido que estar supeditada a las vacaciones y al mes de agosto.

En resumen, me jubilé un año antes aunque perdiendo dinero, porque quería ser dueña de mi tiempo.

»Lo cierto es que no me puedo quejar de la vida que he tenido, pues ha sido maravillosa, pero siempre pendiente de un horario; primero en el colegio, después en la Universidad y luego en  el trabajo.

»En la actualidad soy feliz, camino, voy a un gimnasio tres veces por semana, como con amigas y, sobre todo, viajo tanto por España como por el extranjero cuando quiero. Siempre, eso sí, procurando ir a contracorriente de las vacaciones del resto de la gente.

»Y lo más importante: no tengo tiempo para nadaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

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