¿Sabrá disfrutar de la aventura?

Se está dando otra oportunidad. ¿Cuál es el paso siguiente? Nadie le va a pedir que emule a sus héroes ficticios, por ejemplo Indiana Jones. Ya es talludito, más que talludito, porque nació de la pluma de sus creadores en 1935 —aunque para el cine lo hizo en 1981— y a juzgar por su hambre de lograr lo que nadie antes ha conseguido, es capaz de zambullirse en los lagos más oscuros, bajar a los confines de la tierra, descifrar jeroglíficos y ayudarse, cuando el tiempo o el peligro se avecina, de su látigo de cuero para saltar sobre el vacío y, además, llevarse siempre a la más guapa.

Bien es verdad que es un personaje de cuento. Salido de los sueños de alguien que quería hacerle disfrutar de lo que no era.

Si su existencia peca a veces de aburrimiento, sólo usted es capaz de salpimentarla con el mejor y más sabroso aderezo. No es necesario irse a la Conchinchina, sobre todo porque nadie sabe si existe este lugar, pero imagine un mundo desconocido adecuado a sus intereses y que le haga vibrar. Y créelo usted mismo.

¿Quiere decir esto que el cambio, su cambio y tránsito de una vida con la atención puesta en mil cosas, e incluso previsible, a una vida activa y consciente ha de pasar por inventarse? Y ¿por qué no? ¿Qué pierde por ello?

Lo importante no es adaptarnos al medio, menos aún si éste no reúne una pizca de chispa. Lo importante es reinventarse si por esa causa brota su fuerza y sirve para encadenar ideas y saber que mientras éstas fluyan es porque llegó y está vivo. Disfrute. Para luego es tarde.

Miguel Cuenca, profesor de inglés de 64 años, hace inventario.

––¿Cuándo llegó a los 60 años, tomó conciencia del cambio de década y se propuso hacer algo que no había hecho antes?

––No, un año después. Me sorprendió Paz, mi mujer, con una fiesta con amigos y lo tomé como otros toman el cumplir 50. Todavía me quedaban muchas cosas por hacer, nuevas por supuesto, muchos viajes por realizar y algún horizonte que romper.

––¿Algo bueno y malo que contar con respecto a cumplir los 60 años?

––De bueno que los has vivido, unos más intensamente que otros; con alegrías, tristezas, éxitos, frustraciones, fugas, encuentros, amores, desamores… Me considero un tío con suerte.

»De malo, pues que no puedes volver atrás para poder cambiar lo mal hecho, ni rectificar cuando no hay solución. Que no puedes correr tanto como años antes, que haces menos el amor, menos sexo, que ves las cosas con más tranquilidad… y sobre todo, que tienes más miedo a equivocarte

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