Reorientación

Por una broma del destino ¿nos habremos colado en la película Blade Runner? No somos replicantes aunque nuestra mente se aclare poco, no sólo de la nueva función a realizar sino de quiénes somos en la actualidad. ¿Y si el cambio de vida, si ese giro que nos lleva a reconocer el suelo que pisamos, es una simple entelequia? ¿Habremos llegado a ese punto? ¿La ingeniería genética, habrá asemejado nuestro físico a los humanos pero carecemos de la misma respuesta emocional y empatía? ¿Vamos a ser otros replicantes declarados ilegales en el planeta Tierra o tendremos que utilizar la vieja magia blade runner para escapar de nuestros fantasmas?

¿Por qué tenemos esa sensación? No habíamos reparado en que nuestro vuelo era romo, tanto que teníamos los pies anclados a la pata de la mesa de nuestros trabajos y, por tanto, las ideas, esas planeadoras de porvenires, estaban aplastadas por la falta de ilusión. Por tanto, ese terreno que nos parecía el único posible, era abrupto, sin vegetación y sólo sobrevivíamos.

Sin embargo, el bancal en el que, en principio, nos hallamos perdidos —al igual que el protagonista de la película de Werner Herzog, El enigma de Gaspar Hauser— tiene cuanto podíamos desear. Hay que investigar, hay que descubrir sus variedades, sus ofertas y el empeño que estemos dispuestos a emplear para sentirnos cómodos y libres.

Si es así, nuestra curiosidad está no sólo intacta, sino hambrienta y dispuesta a absorber cuanto se nos ofrezca. Podríamos pensar que, después de haber vivido en muchos casos en hibernación, será imposible desentumecer los músculos y abrirnos de par en par a juegos, preguntas, respuestas y explorar hasta el goce supremo este nuevo renacer. Desempolvemos la generosa actitud de la que habíamos prescindido sin apenas darnos cuenta y reunamos la alegría de habernos doctorado a la segunda oportunidad.

Para los sabios la satisfacción se alcanza con el conocimiento de uno mismo, la ética del deber y la solidaridad. Tres premisas que vienen a ser: descubra sus capacidades y utilícelas no sólo en su favor sino también en el de los demás.

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